Los Celtics desnudan a Superman y sus Magic.
A los Celtics les ha tocado la dura tarea de lidiar con los dos miuras más temidos de toda la NBA: LeBron James y Dwight Howard. Por físico, por desgaste y sudores, ambos exigen una defensa diez. Los 48 minutos. LeBron ya está en casa, desdibujado, con su MVP como un peluche de feria; y Howard sufrió ayer, a las primeras de cambio, todo el talento que los veteranísimos Celtics parecen haber reservado para la lucha por el título.Howard se fue al banco con los Magic en sequía -siete minutos sin anotar (14-29)-, pero cedió su capa a Gortat, que con seis puntos animó a la grada; también lo hizo Nelson, con ocho puntos seguidos en la reanudación (40-43). Pero otros ocho de Pierce devolvieron el tono verde al marcador (42-50) y permitieron al 34 y a Ray Allen crecerse como sólo ellos saben hacerlo cuando los playoffs son el camino.

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